En verano mi ciudad se muere. Por eso, me voy con mi familia al pueblo, donde, aún sin tener internet, tengo algo más preciado: tiempo y paz. Allí podré escribir, leer, y vivir con más calma.
Lo bueno, que no gastaré mi tiempo en nada que no sea escribir la novela, aún sin título. Lo malo, que no podré dedicar tanto tiempo al blog, ni a responder, sean comentarios, sean e-mails; tampoco podré pasar más tiempo del estrictamente necesario en otros blogs. Durante esta travesía he descubierto unas cuantas bitácoras que me atrapan, y por las que paso casi cada día, en unas dejo rastro, en otras no. Supongo que pondré una lista en los márgenes, no tardando mucho.
El Chico que Escribe, nació para que vivas conmigo el proceso creativo de una novela, así que, todos los días dejaré off-line unas cuantas entradas; cada X tiempo, creo que pueda pillar un ordenador, copiar, pegar y programarlas. En el peor de los casos, dos días a la semana tengo que venir por casa. Así, no te quedarás sin tu dosis de El Chico que Escribe, ni el blog irá con excesivo retraso en relación a la realidad.
En cuanto al Vlog (con V) , lo actualizaré solo cuando tenga algo realmente interesante. Eso de grabar algo nuevo cada semana es un imposible.
Puede que tenga demasiados frentes abiertos, aún tengo algún as bajo la manga, y alguna sorpresa que darte. Si no doy para todos, iré cerrando uno a uno, la novela es mi prioridad ahora mismo.
Soy el Chico que Escribe, y esta es mi historia.